Esta mujer dormía con una serpiente hasta que fue al veterinario y paso algo IMPACTANTE!

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Esta historia es para no creer pero circula desde hace mucho las redes sociales a manera de moraleja con un gran mensaje. Una vez una mujer en la India que tenía una pitón de 4 metros y la quería muchísimo. La quería tanto que incluso dormían juntas (en la india es relativamente normal este tipo de amistades con algunos animales). Eran muy felices y parecía que los lazos de amor las unían para siempre. Sin embargo, un penoso día, la pitón dejó de comer. Se rehusaba a comer durante un montón de días, ante la desesperación de la mujer que intentaba darle de comer diferentes cosas, para ver si reaccionaba.

Un día, la mujer no aguantó más ese estado. Estaba segura de que su preciada amiga sufría alguna enfermedad o le había pasado algo muy serio. Decidió llevarla al veterinario para prestar ayuda de un especialista que le pudiera decir que pasaba.

Una vez allí, el médico veterinario escuchó atentamente su historia y con un poco de preocupación. Al concluir la historia, el médico le preguntó: “¿La serpiente duerme con usted por las noches, se envuelve a su alrededor o cerca de usted y se extiende por toda su longitud?”

La sorprendida mujer respondió asombrada y entusiasmada por las preguntas tan certeras del veterinario: “¡Sí, sí! Lo hace todos los días y me hace sentir muy triste porque me da la impresión de que me está pidiendo algo y yo no sé qué es y no puedo ayudarla”. Sin embargo, la pobre mujer no sabía que en unos segundos su precioso cuento iba a perder su magia, chocándola con la bruta realidad.

“Señora, su serpiente no está enferma”, empezó con voz preocupada la veterinaria, “se está preparando para devorarla a usted. Cada vez que repta y `le abraza´, se envuelve a su alrededor, comprueba su tamaño y su peso. Quiere saber si es usted una comida decente y si cómo debe prepararse para atacar. Y ha dejado de comer para hacer suficiente espacio para poder tragarla y digerirla con mayor facilidad”.

Es aquí cuando la mujer entendió que estaba equivocada: había pensado que la serpiente tenía emociones humanas, mientras que el objetivo principal de esta era saciar las necesidades básicas. Y ese es un sistema muy común en el caso de las pitones. Primero comprueban y estiman si vale la pena digerir una presa, luego dejan de comer, para finalmente comerse a su víctima de un trago, para finalmente quedarse sin movimiento durante meses, hasta que terminen de digerir y puedan moverse una vez más.

La moraleja de esta historia es dual: por un lado tenemos que mirar a nuestro animal desde su punto de vista para entender sus comportamientos y necesidades. Y por otro lado, tenemos que recordar que aunque muchas personas de nuestro entorno nos abracen y nos den besos, no necesariamente tienen intenciones buenas con nosotros. Pueden querer aprovecharse, como la serpiente de la historia.

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